El estrés, mi peor enemigo. La ciencia, mi mayor aliada

Aprende a soltar

Como ya sabemos, una de las principales causas de la infertilidad está relacionada con la edad de la mujer. Pero, existen otros factores que pueden agravar esta situación, o que, incluso, pueden ser determinantes, aun cuando estamos en la mejor edad fértil, entre los 20 y los 30 años.

Esto es muy importante tenerlo en cuenta a la hora de planificar nuestra maternidad, ahora o más adelante. Pensemos que acabas la carrera y empiezas a hacer prácticas en una empresa en la que querrías quedarte. El nivel de estrés que probablemente te supone estar con ese nivel de exigencia en la cabeza puede ser brutal. Y, además,  de afectarte en el plano emocional, puede estar repercutiendo directamente en tu fertilidad y tu capacidad para quedarte embarazada. Tú no lo sabes y ni siquiera lo piensas porque das por hecho que, como eres joven, puedes tener un hijo cuando quieras.

Hablando con un amigo psicólogo sobre esto me dijo que no me faltaba razón, pero lo peor de todo es que no estamos acostumbrados a relacionarlo. Me viene a la cabeza la situación de Sara, una compañera de trabajo con la que empecé una amistad hace algún tiempo cuando empezamos como becarias. Para ella, cualquier situación es motivo de estrés y lo pasa fatal. Se casó hace un año con mucha ilusión por ser madre enseguida y todavía no sabemos nada. ¿Y si estuviera pasando por una situación así?

De nuevo le pregunto a Paco, este amigo que os digo que es psicólogo. “¿Qué puede hacer Sara?”. “Lo mejor es que venga a consulta y empecemos a trabajar sobre ese estrés y, una vez que lo tengamos controlado, le recomiendo que congele sus óvulos ahora que es joven, porque ella siempre va a tener tendencia a estresarse y ya vemos que, con casi toda seguridad, puede ser un factor que esté influyendo en su fertilidad”, me dice.

La verdad es que me ha parecido, ¡una gran idea! La congelación de óvulos antes de los 30-34 es ideal porque preservas los mejores óvulos para el momento adecuado, que, en el caso de Sara, será cuando aprenda a controlar el estrés. Cuando ella se sienta preparada y no tenga esa ansiedad por hacer todo bien en el trabajo.

Las cosas han cambiado y ahora eres tú, como mujer, la que decide y prioriza sus necesidades sin renunciar a nada. Ya le diré a Sara que no deje pasar el tiempo, esto es lo más importante,  que controle ese estrés, que afecta a nuestra calidad de vida y que aproveche ahora que la ciencia está de nuestro lado.

Porque yo elijo cuándo ser madre

Porque yo elijo cuándo ser madre

Esta mañana he leído una noticia en la prensa que me ha llamado la atención. De unos años a esta parte, la preservación de óvulos en España por motivos personales, laborales o sociales se ha incrementado un 261%, frente al 125% que obedece a motivos médicos.

Parece que las cosas están cambiando. ¡Menos mal! Hace unos años solía ser la opción para aquellas mujeres que pasaban por tratamientos de quimio o radio. La preservación de óvulos les daba la posibilidad de ser madres en un futuro. Pero ahora, no solo se deciden por esta práctica las mujeres que atraviesan dichos procesos médicos, sino que es una elección que toman muchas mujeres que quieren ser madres en un momento posterior de su vida. La conservación de óvulos se ve de otra manera. La mirada de la sociedad ha cambiado.

Y yo creo que a todas nos parece estupendo. Es un sentimiento colectivo porque, al final, somos muchas las que creemos que se puede ser madre sin renunciar a todo lo demás. Si lo pensamos, ¿cuántas mujeres han tenido éxito profesional a costa de renunciar a la maternidad? Algo completamente injusto.

Sin embargo, el planteamiento está cambiando y cada vez conozco más casos a mi alrededor de chicas que han tomado las riendas de sus vidas y ya no esperan a verse en una edad comprometida. Es una suerte contar con la posibilidad de preservar nuestros óvulos en perfectas condiciones, sin molestias y con la tranquilidad de que puedes tratar de ser madre en el momento en el que tú lo desees.

Ya no tenemos por qué ser madres en una edad tardía. Ni vivir angustiadas con el tictac constante del reloj biológico. Ni esperar a tener la pareja ideal para tener un hijo. Ni mucho menos dejar de crecer profesionalmente. La ciencia nos lo pone más fácil y nosotras tenemos que aprovechar la oportunidad.

Como muchas otras mujeres, puedo vivir la vida que quiero sin renunciar a ser madre. Porque, ahora, sí que puedo decir: “Yo elijo cuándo ser madre”.

Un sueño que comenzó hace cinco años

Un sueño que comenzó hace cinco años

¡Estoy muy ilusionada! Esta tarde vamos a conocer a Jaime, el bebé recién nacido de nuestra amiga Carolina. Un sueño que comenzó hace cinco años. Eso sí, será por videollamada porque, dadas las circunstancias que estamos viviendo, es lo que toca. ¡Mis amigas y yo tenemos muchas ganas de verle la carita!

Esta mañana hablaba con mi chico sobre el hecho de que han pasado cinco años ya desde que Carolina comenzó a preparar su sueño de ser madre. Os cuento. Mi amiga Carol estaba esperando que le concedieran una beca de investigación en Estocolmo en el momento en el que se estaba planteando ser mamá. Y llegó justo en ese mismo momento. La ley de Murphy. Total que, decidida, con 32 años y sabiendo que la beca duraba dos años, congeló sus óvulos.

Cuando lo supimos, nos sorprendió a todas. Fue una situación de película. Pero ella lo tenía muy claro, había buscado información y cuando nos lo contó ya tenía cita para su primera consulta. ¡No veas la cara que pusieron sus padres! No daban crédito. Les cayó como un jarro de agua fría. Se iba dos años al extranjero y, además, toma esta decisión. “¿En qué cabeza cabe?”, le dijeron. “Pues en la mía”.

Como no lo entendían, Carol les explicó cuáles eran sus razones. “Es la mejor solución para poder continuar con mi formación sin renunciar a la posibilidad de ser madre en el momento oportuno”, les dijo. También les comentó que el proceso era sencillo y no causaba más molestias que las de la regla. Y, lo fundamental, que los óvulos quedan preservados perfectamente para cuando se decidiera a usarlos. Sus padres se quedaron más tranquilos.

Hoy, 5 años después, son abuelos de Jaime. Dice Carol que están como locos. “No le sueltan ni un minuto”. La vida siempre es bienvenida y para ellos ha sido un regalo.
Carol sabe que tomó la mejor decisión. Fue un gran acierto coger esa beca en Estocolmo, ya que ahora tiene un puesto mejor en su trabajo y ha podido ser madre más tarde. Ahora, con 37 años, solo le toca disfrutar de su bebé. ¡Bienvenido a este bonito mundo, Jaime!

¡Quien es previsora, vale por 2!

Me he llevado una gran alegría

Me he llevado una gran alegría. Así de repente, me encuentro con que todas las dudas que nos asaltan sobre la congelación de óvulos tienen una respuesta maravillosa: retrasar la maternidad para un momento más adecuado.

El fin de semana pasado estuve de cañas con unas amigas que habíamos quedado para ir de compras, nuestro objetivo: descubrir una maravillosa tienda vintage de la que habíamos oído hablar pero que ninguna sabíamos dónde estaba. A Marta le habían hablado de los bares y tiendas que había donde se encontraba la tienda, y adivinad qué, contra todo pronóstico…¡LA ENCONTRAMOS!

Ya solo con encontrar la tienda y tener la oportunidad de pasar (aforo reducido, gracias “nueva normalidad”) te das cuenta de que esconde muchos tesoros muy especiales. Quizá el más maravilloso sea su propietaria, Elena, quien tiene un “no sé qué, qué sé yo” muy top.

Elena tendrá como unos 45 años y es una apasionada de la moda de corte clásico con toques rompedores, muy de los 80´s (os podéis imaginar la de joyitas que tiene en su tienda) y por cosas de la vida, no sé qué fue, que nos caímos bien y nos quedamos hablando con ella dentro de la tienda…

Marta, a quien le preocupa mucho las historias que hay detrás de cada negocio, cada bar y cada tiendecita que persiste abriendo todos los día y se mantiene pese a la pandemia que vivimos,  le preguntó a Elena si podía sacar alguna experiencia motivadora de este último año que hemos vivido –¡de locos!, yo no me podía creer cómo de lanzada es esta chica para todo #nofilters-. Pues bien, Elena nos contó que lo mejor de vivir esta situación es haber podido disfrutar más tiempo de calidad con sus hijos Carlos y María, de 6 y 4 años. Nos enseñó unas fotos. Para comérselos. El caso es que yo me sorprendí porque me parecieron un poco pequeños para la edad que yo le había calculado a Rosario. Pero ella misma, como os digo, que es súper abierta, nos contó que había tenido a sus hijos gracias a que decidió congelar sus óvulos 10 años atrás. ¡OMG, no me lo podía creer si si, como os lo cuento!

Aunque parezca que con esto del rollo vintage está en otra película, cuando nos contó su historia maternal, nos dimos cuenta de que no, todo lo contrario. Gracias a que es una mujer de mundo, estaba muy bien informada y en a la edad en la que las mujeres somos más fértiles ella veía que tenía otras prioridades, inquietudes y sueños que cumplir, decidió que la vitrificación de óvulos le prestaba toda la tranquilidad del mundo para ir dando los pasos que necesitara, cuando estuviese preparada. Ella nos contó que le gustaba mucho el mundo de la noche, los viajes y amanecer cada día sin saber que aventuras la esperaban. Nos confesó que cuando era más joven tenía claro que quería ser madre en algún momento, pero que entonces no se lo planteaba ni de broma, que no estaba dispuesta a dejar otros sueños de lado. Así que preservó su fertilidad.

Unos años después decidió ser madre soltera. Recuperó sus óvulos y pudo hacer su sueño realidad. Tal y como le aseguraron en su día, los óvulos reunían las condiciones perfectas para ser madre puesto que los había congelado antes de los 35 años. Rosario nos contó que el proceso fue muy sencillo. Nos decía riéndose que al principio iba un poco perdida. “Ya sabéis, de eso que empiezas a entrar en bucle y emparanoiarte pensando, ¿aguantarán para cuando por fin llegue el día en el que quiera sentar la cabeza? ¡Para nada!” Tras la primera consulta, Elena se quedó súper tranquila y convencida de que era la mejor forma de aplazar su decisión de ser madre. Así que se le quitó todo ese ‘miedo escénico’. Y nos comentó que lo más importante es asistir a un buen especialista, quien te explicará tus posibilidades y opciones para preservar tu fertilidad.

El primero de sus hijos fue Carlos. Elena no tenía muy claro si tener un segundo hijo o no, pero pensó que sería bueno que su peque tuviera un hermano. Y aquí tenemos a la preciosa María también. Y mira tú por donde, esta situación tan incierta que estamos viviendo todos les ha permitido disfrutar mucho tiempo juntos. Elena nos dijo que ahora es cuando realmente se había dado cuenta de que tomó la mejor decisión de su vida el día que congeló sus óvulos. Ahora tiene a su familia. Se siente muy feliz de poder disfrutarlos. Nos aconsejó que pensáramos en ello, ahora que todavía somos jóvenes. ¡Y tanto! Ya estamos viendo que la vida da mil vueltas… pero lo que no sabía es que yo ya estaba poniéndome al dia…

“Recordatorio para una misma: el tiempo vuela”

Recordatorio para una misma: el tiempo vuela

Una cosa es que los avances científicos nos permitan vitrificar óvulos y otra muy distinta es que la edad no sea determinante.

“Recordatorio para una misma: el tiempo vuela”. Bueno, parece que enero de 2021 viene pisando fuerte, y no es para menos, porque últimamente parece que todos son señales… ¡Os cuento!

El otro día coincidí con Belén, la hermana mayor de una de mis amigas de toda la vida, con quien empecé a ir al insti.

Cuando éramos preadolescentes, Belén era la típica hermana mayor a la que todas nos queríamos parecer, porque nos sacaba 12 años y claro, era mayor súper guapa súper divertida y siempre andaba contándonos los planazos que tenían previstos ellas y sus amigos mientras se arreglaba, porque claro nosotras no teníamos ni la mayoría de edad, pero soñábamos con algún día poder ser así, pero por el momento simplemente podíamos fantasear con lo que ella nos contaba y tener un poquito de envidia sana.

El caso es que hacía muchísimo tiempo que no sabía nada de ella, ya que sacó la carrera de periodismo, un máster en moda y enseguida comenzó a trabajar con los grandes de la industria textil y se ha pasado la vida viajando. Pero, mira tú por donde, el otro día que estaba de compras coincidimos en la fila del súper pagando. ¡Qué alegría volver a vernos! Como teníamos tiempo, decidimos irnos a tomar un café y ponernos al día.

Belén ha llegado muy alto en su empresa. Es directiva y vive a caballo entre París, Nueva York y Madrid. Sigue teniéndolo todo. Es inteligente, guapa, elegante, superdivertida y culta. Pero, como digo, me dio mucha pena cuando me comentó que quería ser madre y no lo había conseguido. Le pasó lo típico que ya sabemos. Te entregas a tu vida profesional y lo vas retrasando. Además, con la vida que lleva no ha tenido parejas estables, hasta que encontró a John, un compañero de las oficinas de Nueva York. ¡Ahí todo cambió! E iniciaron una relación y posteriormente decidieron tener un hijo. Pero nada. La gran noticia no llegaba.

Así que fue a una clínica de fertilidad. Lo intentó, pero no funcionó. Y entonces, le explicaron que una cosa es que los avances científicos nos permitan vitrificar óvulos y otra muy distinta es que la edad no sea determinante, ¡y esto es algo que se nos olvida! En la clínica donde acudió le dijeron que, según la edad que tengas en el momento de la congelación de ovocitos, la tasa de éxito del tratamiento de congelación varía. Yo le dije que de algo me sonaba el tema de la preservación de la fertilidad, ¡ya sabéis!

Se quedó sorprendida de que yo tuviera muy claro que la edad es superimportante y que supiera que, a partir de los 35 años, nuestro potencial reproductivo va cayendo con el tiempo. No solo es que tener hijos de manera natural sea difícil, es que cuanto más joven se preserve la fertilidad, mejor. Está más que demostrado que, según la edad que tengas en el momento de la congelación de óvulos, la tasa de éxito del embarazo con óvulos vitrificados varía. La reserva ovárica va disminuyendo con el paso de los años y hace que las probabilidades de tener un embarazo natural se reducen considerablemente. Por esta razón, cuanto más joven se preserve la fertilidad, mejores tasas de éxito, ya que los óvulos congelados mantendrán la fertilidad exacta del momento en el que fueron extraídos y estarán disponibles llegado el momento en el que decidas ser madre.

Belén se quedó asombrada cuando me vio tan informada y me lo confirmó con tristeza. “Fíjate, con más de 40 años, la tasa de éxito es del 28%. Desgraciadamente, yo he ido a caer en el otro lado del porcentaje”. Cuando me dijo esto se hizo un silencio entre nosotras. No sabía qué decirle. Ella ya lo dijo todo. “Qué tonta he sido en no darme cuenta a tiempo, con lo fácil que me habría resultado preservar mi fertilidad y haber aplazado el momento”.

Cuando nos despedimos me dijo: “No seas tonta, Alicia. No dejes pasar tu oportunidad ¡que el tiempo vuela!”.