Ser padres después de superar el cáncer

Ser padres después de superar el cáncer

¿Ser padres después de superar el cáncer? Cuando nos enfrentamos a él, todas nuestras fuerzas se dirigen a superarlo con éxito, por supuesto que sí, pero ello no tiene por qué suponer una traba para pensar en el futuro.

Aquí estoy de nuevo, amigos. Compartiendo mis reflexiones sobre la familia, la maternidad y las posibilidades que nos ofrece la tecnología para que decisiones tan importantes como esta no estén condicionadas por factores que no podemos controlar.

Digo esto al hilo del caso de una pareja amiga mía que está pasando por un momento muy complicado. Alfonso está luchando contra el cáncer desde hace algunos meses. Afortunadamente, su coraje y los tratamientos están surtiendo efecto positivo, pero qué duda cabe que una situación de esta magnitud nos hace reflexionar sobre cosas que, hasta ahora, no estaban en nuestros planes.

Este es el caso de Alfonso y Sandra, como os comento, unos buenos amigos que han visto cómo su vida ha cambiado de forma drástica y, además, en un momento en el que estaban planteándose ser padres.

Y es que cuando nos enfrentamos a una enfermedad como el cáncer, todas nuestras fuerzas se dirigen a superarlo con éxito, por supuesto que sí, pero ello no tiene por qué suponer una traba para pensar en el futuro. Es más, creo que debemos hacerlo como medida terapéutica para nuestra recuperación.

Después de los primeros momentos, Alfonso y también Sandra, se están resituando en su vida. Gracias a que todo está fluyendo bien, han vuelto a hablar de lo maravilloso que sería formar una familia juntos. Pero evidentemente, ahora no es el momento. Ni tampoco saben cuándo podrán realizar su sueño. Dependerá de la evolución de Alfonso. Cuando me lo comentaron, sentí cierta desolación en sus palabras porque es una posibilidad que contemplan muy lejana y a veces, hasta poco probable.

Así que se me ocurrió decirles que ando investigando sobre las posibilidades que ofrece la vitrificación de óvulos. Al principio, me miraron con sorpresa porque no se lo habían planteado, ni siquiera habían leído sobre ello. Era un tema que no suscitaba su interés. Pero me hizo mucha ilusión ser útil para mis amigos en este momento y les ofrecí la información que he recopilado hasta ahora.

Les dije que la congelación de óvulos es una técnica sencilla y cómoda. Un factor que siempre es importante, pero para nuestra amiga Sandra, es mucho más relevante porque ahora más que nunca, sus fuerzas están puestas en ayudar a Alfonso. Lo último que podría pensar es en involucrarse en un proceso complicado que añadiera más estrés a la difícil situación por la que están atravesando. Así que este primer factor suscitó su interés en seguir informándose sobre este proceso.

A pesar de esta ventaja, a Sandra y Alfonso les suscita cierta suspicacia el que pueden estar congelados los óvulos y cómo serán las condiciones en las que se han mantenido cuando ellos puedan ser padres. Les comenté que el estado de conservación es óptimo en todo momento, porque se preservan con ‘toda su juventud’. Es decir, que, aunque Sandra cumpla años, sus óvulos mantendrán la edad que tenían cuando fueron congelados. Ahora tiene 31 años, una edad fantástica para someterse a este proceso.

Este aspecto ha sido muy tranquilizador para ellos, porque, al margen de tener que esperar a que Alfonso esté plenamente restablecido, ellos no quieren estar condicionados por el factor tiempo inmediatamente después del tratamiento de él. Ambos quieren estar seguros de que el momento elegido será bueno para los dos, a nivel clínico, mental e incluso, laboral. Porque si algo quieren tener claro, es que formar una familia no sea una ‘obligación’ porque se pasa el tiempo, porque los óvulos presentarán otras condiciones o porque teman una posible recaída de Alfonso.

Después de comentarles todos estos factores me sentí muy reconfortada porque me di cuenta que les había llevado un soplo de tranquilidad y de alegría. ¡Qué bueno ser útil para mis amigos en un momento tan complicado! Cuando prácticamente habían desechado la posibilidad de ser padres, entre otras cosas, porque les da miedo pensar en el futuro.

Allí les dejé planificando ese momento tan hermoso, como es el de formar una familia y hacerlo cuando ambos estén preparados les ha llenado de ilusión. Sin duda, la tecnología está jugando una gran baza en su favor. Y la congelación de óvulos es una de ellas. Otra más.

Hasta pronto. Alicia.

Crisis del Coronavirus, un tiempo para la reflexión sobre la maternidad

Crisis del Coronavirus, un tiempo para la reflexión sobre la maternidad

En estos días estamos leyendo sobre la congelación o vitrificación de óvulos. Nos sentimos realmente afortunados de pensar que cuando estos momentos complicadísimos pasen para todos, podremos tomar la decisión adecuada.

Hola, os saludo de nuevo. Soy Alicia, una joven inmersa ya en el mundo profesional. En el post anterior me definí como una mujer de mi tiempo, interesada en la actualidad y en los avances que la tecnología nos ofrece a las mujeres. Si hay un tema de interés en estos momentos es el coronavirus, una pandemia que ha cambiado nuestras vidas de un día para otro, sin darnos tiempo para reaccionar y que nos obliga a cambiar nuestras rutinas.

Os escribo desde mi casa, donde estoy guardando las normas que nos piden las autoridades sanitarias, como millones de personas. Un hogar que comparto con mi pareja. Juan Luis y yo vivimos una vida como la de la gran mayoría de la gente, regida por horarios, reuniones, decisiones y estrés. De repente, nos hemos visto confinados en casa. Uno frente a otro.

Una vez pasados los primeros días que hemos dedicado a reprogramar nuestra vida, estamos dedicando tiempo para nosotros. Para charlar sobre todo tipo de temas.

Y hoy, ha salido el tema de ser padres. Hace tiempo que pensamos en ello de vez en cuando, pero los días pasan y seguimos a lo nuestro. “Ya hablaremos de ello”.

Nos ha dado por pensar que en estos momentos que parece que todo se nos complica, debemos ser capaces de encontrar la oportunidad de ser agradecidos con la vida. Vivimos en una sociedad avanzada que nos permite tomar decisiones importantes cuando estemos realmente preparados para ello. La tecnología nos facilita la posibilidad de decidir el momento adecuado para formar una familia.

En estos días estamos leyendo sobre la congelación o vitrificación de óvulos. Nos sentimos realmente afortunados de pensar que cuando estos momentos complicadísimos pasen para todos, podremos tomar la decisión adecuada. Con total garantía de seguridad, en el momento en el que nosotros nos sintamos anímica y emocionalmente preparados.

Lo primero que hemos sabido cuando hemos empezado a buscar información es que la vitrificación de óvulos es una técnica cómoda y sencilla que nos permite a las mujeres planificar nuestro futuro al poder buscar el embarazo cuando sea el momento adecuado.

Es decir, que esta técnica preserva nuestra fertilidad si así lo deseamos. Está indicada en mujeres jóvenes, como es mi caso, por ejemplo, con deseo de ser madres a largo plazo, aumentando la probabilidad de que el óvulo esté en buenas condiciones.

A Juan Luis y a mí nos parece muy importante porque la vitrificación hace que la calidad de los óvulos se conserve durante todo el tiempo que los óvulos permanecen congelados. De esta manera, cuando queramos hacer uso de los óvulos, éstos tendrán la edad de cuando decidimos congelarlos. El paso del tiempo no los habrá deteriorado.

Otra ventaja añadida es que también aumenta las probabilidades de que el embarazo sea posible, porque depende más de la edad de los óvulos, que de la edad de la mujer en el momento de hacer la fecundación in vitro (FIV).

¡Qué maravilla! Está claro que la tecnología constituye una aliada porque podemos preservar lo mejor de nosotras a nivel biológico, para ser madres cuando el momento anímico y emocional nos diga que es adecuado.

Juan Luis y yo nos hemos mirado después de saber esto y nos hemos sentido reconfortados. Porque, son tiempos difíciles, sí. Todos nos hemos unido para luchar contra un virus que no conocemos. No solo por nosotros y nuestros seres queridos, sino también, para preservar la salud de nuestros vecinos.

Pero al mismo tiempo, hemos sido capaces de encontrar el lado positivo porque este confinamiento nos otorga la posibilidad de dedicar tiempo a pensar, a charlar, a escucharnos. A informarnos con tranquilidad sobre temas tan importantes como es formar una familia. Momentos para calibrar y decidir. Sin prisas, sin estrés, ni agobios.

Vamos a abrir una botella de vino para acompañar un rico aperitivo. Queremos celebrar que estamos sanos y que la vida tiene mucho que ofrecernos. Ahora y en el futuro.

Alicia.

Congelación de óvulos e igualdad de género

Congelación de óvulos e igualdad de género

En estos días conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y por eso, quiero compartir algunas reflexiones con vosotros, hombres y mujeres, porque juntos convivimos y hacemos camino.

Hola, me llamo Alicia, soy una mujer de 28 años que acaba de entrar en el ámbito profesional. Además, soy una mujer de mi tiempo y como tal, me intereso por la situación de las mujeres en el mundo que nos ha tocado vivir.

Uno de los temas de mi interés es el relacionado con la maternidad dentro de la sociedad de hoy. Conjugar nuestro rol de mujeres con el mundo profesional y personal es un reto para la mayoría de nosotras. Eso, sin olvidar el factor del reloj biológico, que es, sin duda, un gran condicionante.

Las mujeres hemos alcanzado logros sociales, económicos, culturales y políticos, pero todavía nos queda camino por recorrer. Uno de ellos es el de la igualdad entre hombres y mujeres a la hora de tener hijos. Un camino en el que, bajo mi punto de vista, no debemos renunciar a nuestra condición de mujeres y madres.

Estoy convencida de que la congelación de nuestros óvulos es un avance tecnológico y sanitario que nos ayuda a lograr esa igualdad tan necesaria. No solo para nosotras, las mujeres, sino también para los hombres. Porque en la medida en que seamos independientes para tomar nuestras decisiones, ellos se sentirán mucho más libres para decidir con nosotras e implicarse en nuestras vidas.

Hoy en día tenemos la posibilidad de gozar de autonomía corporal y reproductiva con plenas garantías de seguridad. Es una magnífica oportunidad para aprovechar las ventajas que ello nos ofrece.

Lo primero que tenemos que hacer si estamos valorando congelar nuestros óvulos es informarnos bien de todo el proceso, de las posibilidades que tenemos cada una de nosotras, y de cómo afectará esta decisión tan importante a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es recabar toda la información posible que esté en nuestras manos. Eso es lo que estoy haciendo yo.

Tengo que confesaros que me ha sorprendido saber que en los últimos años, el número de mujeres que ha decidido congelar sus óvulos ha crecido en un 50%. Me parece un logro de nuestra sociedad, porque quiere decir que cada vez confiamos más en el avance de la medicina y que contemplamos estos avances como un aliado a nuestra condición de mujeres y potenciales madres.

Al igual que la píldora fue un gran primer paso para ayudar a las mujeres a elegir el momento de ser madres- o, incluso, de no serlo-, hoy contamos con la posibilidad de reservar nuestros óvulos más jóvenes, gracias a un método extremadamente confiable, que nos puede ayudar a resolver otro gran condicionante para ser madres, como es nuestra edad.

¿Te has fijado en la cara de satisfacción de las mujeres que han decidido dar este paso? Está claro que esta innovación tecnológica y médica proporcionar vidas más satisfactorias para estas mujeres porque les ofrece mayores posibilidades de cumplir su deseo de tener hijos en un futuro, cómo y en el momento que ellas eligen.

Un paso adelante que celebramos en este Día Internacional de la Mujer. Enhorabuena a todas las que os habéis decidido a congelar vuestros óvulos.

Alicia.