¡Quien es previsora, vale por 2!

Me he llevado una gran alegría

Me he llevado una gran alegría. Así de repente, me encuentro con que todas las dudas que nos asaltan sobre la congelación de óvulos tienen una respuesta maravillosa: retrasar la maternidad para un momento más adecuado.

El fin de semana pasado estuve de cañas con unas amigas que habíamos quedado para ir de compras, nuestro objetivo: descubrir una maravillosa tienda vintage de la que habíamos oído hablar pero que ninguna sabíamos dónde estaba. A Marta le habían hablado de los bares y tiendas que había donde se encontraba la tienda, y adivinad qué, contra todo pronóstico…¡LA ENCONTRAMOS!

Ya solo con encontrar la tienda y tener la oportunidad de pasar (aforo reducido, gracias “nueva normalidad”) te das cuenta de que esconde muchos tesoros muy especiales. Quizá el más maravilloso sea su propietaria, Elena, quien tiene un “no sé qué, qué sé yo” muy top.

Elena tendrá como unos 45 años y es una apasionada de la moda de corte clásico con toques rompedores, muy de los 80´s (os podéis imaginar la de joyitas que tiene en su tienda) y por cosas de la vida, no sé qué fue, que nos caímos bien y nos quedamos hablando con ella dentro de la tienda…

Marta, a quien le preocupa mucho las historias que hay detrás de cada negocio, cada bar y cada tiendecita que persiste abriendo todos los día y se mantiene pese a la pandemia que vivimos,  le preguntó a Elena si podía sacar alguna experiencia motivadora de este último año que hemos vivido –¡de locos!, yo no me podía creer cómo de lanzada es esta chica para todo #nofilters-. Pues bien, Elena nos contó que lo mejor de vivir esta situación es haber podido disfrutar más tiempo de calidad con sus hijos Carlos y María, de 6 y 4 años. Nos enseñó unas fotos. Para comérselos. El caso es que yo me sorprendí porque me parecieron un poco pequeños para la edad que yo le había calculado a Rosario. Pero ella misma, como os digo, que es súper abierta, nos contó que había tenido a sus hijos gracias a que decidió congelar sus óvulos 10 años atrás. ¡OMG, no me lo podía creer si si, como os lo cuento!

Aunque parezca que con esto del rollo vintage está en otra película, cuando nos contó su historia maternal, nos dimos cuenta de que no, todo lo contrario. Gracias a que es una mujer de mundo, estaba muy bien informada y en a la edad en la que las mujeres somos más fértiles ella veía que tenía otras prioridades, inquietudes y sueños que cumplir, decidió que la vitrificación de óvulos le prestaba toda la tranquilidad del mundo para ir dando los pasos que necesitara, cuando estuviese preparada. Ella nos contó que le gustaba mucho el mundo de la noche, los viajes y amanecer cada día sin saber que aventuras la esperaban. Nos confesó que cuando era más joven tenía claro que quería ser madre en algún momento, pero que entonces no se lo planteaba ni de broma, que no estaba dispuesta a dejar otros sueños de lado. Así que preservó su fertilidad.

Unos años después decidió ser madre soltera. Recuperó sus óvulos y pudo hacer su sueño realidad. Tal y como le aseguraron en su día, los óvulos reunían las condiciones perfectas para ser madre puesto que los había congelado antes de los 35 años. Rosario nos contó que el proceso fue muy sencillo. Nos decía riéndose que al principio iba un poco perdida. “Ya sabéis, de eso que empiezas a entrar en bucle y emparanoiarte pensando, ¿aguantarán para cuando por fin llegue el día en el que quiera sentar la cabeza? ¡Para nada!” Tras la primera consulta, Elena se quedó súper tranquila y convencida de que era la mejor forma de aplazar su decisión de ser madre. Así que se le quitó todo ese ‘miedo escénico’. Y nos comentó que lo más importante es asistir a un buen especialista, quien te explicará tus posibilidades y opciones para preservar tu fertilidad.

El primero de sus hijos fue Carlos. Elena no tenía muy claro si tener un segundo hijo o no, pero pensó que sería bueno que su peque tuviera un hermano. Y aquí tenemos a la preciosa María también. Y mira tú por donde, esta situación tan incierta que estamos viviendo todos les ha permitido disfrutar mucho tiempo juntos. Elena nos dijo que ahora es cuando realmente se había dado cuenta de que tomó la mejor decisión de su vida el día que congeló sus óvulos. Ahora tiene a su familia. Se siente muy feliz de poder disfrutarlos. Nos aconsejó que pensáramos en ello, ahora que todavía somos jóvenes. ¡Y tanto! Ya estamos viendo que la vida da mil vueltas… pero lo que no sabía es que yo ya estaba poniéndome al dia…

¡Qué importante es poder elegir para decidir!

¡Qué importante es poder elegir para decidir!

Nos hemos habituado a utilizar términos como ‘elegir’, ‘decidir’, ‘escoger’… pero a veces no les damos la importancia que tienen.

Ahora, que soplan tiempos complicados, donde la restricción es la norma, es cuando realmente tenemos que ser conscientes del tesoro que tenemos al poder calibrar lo que queremos hacer con nuestra vida. Sobre todo, porque la ciencia está de nuestra parte. ¡Qué importante es poder elegir para decidir!

Me hago estas reflexiones mientras voy de camino para encontrarme con mis amigas, con las que he quedado a tomar café. Somos cuatro y cada una con una vida totalmente distinta. Dos de ellas están embarazadas. Patricia se casó el año pasado ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Ya tenemos bebé en camino! Y Cristina no tenía pensado ser madre ahora porque lleva poco tiempo con su chico, pero las cosas se han presentado de esta manera y finalmente ha decidido que quiere tener a su bebé, así que ¡bienvenido sea! Sin embargo, Bea y yo tenemos otro tipo de situación y motivos para no dar el paso todavía… .

Bea ni si quiera se plantea ser madre, ni en este momento, ni en el futuro. Dice que no es niñera para nada y que el instinto maternal ni se asoma. Así que mientras tomamos café todas juntas les comento lo de vitrificar óvulos y toda la información que he ido leyendo y recopilando al respecto. Porque, ejemplos como el de Bea conozco más de uno: Chicas que en no se veían con una familia y cuando cambiaron de opinión y hacerlo ya era tarde o les costó mucho trabajo y tuvieron que recurrir a otros métodos (que levante la mano quien sepa de lo que hablo).

En mi caso, Juan Luis y yo, llevamos tiempo pensando sobre ello. La verdad es que andamos muy liados entre trabajo y estudios. Nos hemos tirado a la piscina y por si no teníamos bastante, nos hemos matriculado en un máster online, y con “nos” me refiero a mí, aunque  también a él le afecten las entregas y no pueda contar conmigo para la repartición de  las maravillosas “tareas del hogar” . Que, aunque ahora estemos más tiempo en casa, la verdad es que al día le falta horas y a la semana incluso días. ¡Solo nos faltaba andar entre biberones! Juan Luis y yo sí queremos ser padres, pero queremos disfrutarlo y poder prestarle la atención y tiempo que ahora mismo no tenemos.

Así que, entre café y café, les digo: “¿Sabéis que el término más buscado en Google con respecto a la vitrificación de óvulos es ‘vitrificación a los 40 años’?” Las tres me han mirado como si viniera de otra Galaxia, sobre todo Bea. Yo les digo que me parece incomprensible. ¿Por qué esperar tanto cuando la ciencia médica está de nuestro lado? ¡Y de una forma sencillísima, segura y cómoda! Vamos, que la depilación con láser es mucho más engorrosa. Está claro que esto pasa por puro desconocimiento.

Estoy segura de que Bea estaba pensando en películas de ciencia-ficción, con médicos extraños y dentro de una burbuja. La conozco y se las películas que se monta ella sola. Pues nada más lejos de la realidad. Se trata de una punción vaginal indolora, que dura 15 minutos y que se realiza con anestesia general tan suave, que el tiempo de recuperación apenas llega a dos horas. Y después se puede hacer una vida completamente normal. Como mucho, pueden sentirse molestias similares a las que tenemos cuando vamos a tener la regla. Vamos, que ni te enteras.

A pesar de que Patricia y Cristina ya están embarazadas se han tomado el mismo interés que Bea en saber sobre esto. ¡Nunca se sabe si mañana conviene tomar esta decisión para garantizar un segundo hijo!

De regreso a casa me alegro de haber hablado sobre esto delante de Bea especialmente. Estoy segura de que si un día se decide va a ser una madraza. Ella es impulsiva y ahora está en sus trece de no querer ni oír hablar de niños, pero no me gustaría que fuera una de las que buscan en Google saber sobre la vitrificación a los 40 desesperadamente. Que no, que la vitrificación no es ciencia-ficción. Esto es ciencia real. Esto es ‘elegir, ‘decidir’, ‘escoger’, sin que un día estás tan tranquila y te levantas de la cama escuchando el ‘tic-tac’ del reloj biológico.  ¡Qué importante es poder elegir para decidir!

La maternidad entre 2 mujeres

La maternidad entre dos mujeres

Nuestra sociedad ha avanzado mucho para el bien de tantas personas que tienen derecho a vivir su orientación sexual con naturalidad y libertad, igual que los demás.

Ayer estuve tomando café con mi amiga Marita y me dijo que es lesbiana. Es algo que yo intuía desde hace tiempo y me alegré de que por fin hablara de sí misma abiertamente. Nuestra sociedad ha avanzado mucho en ese aspecto, para el bien de tantas personas que tienen derecho a vivir su orientación sexual con naturalidad y libertad, igual que los demás.

Marita me comentó que acaba de conocer a una chica. Van poco a poco, pero dice que se siente feliz hasta el punto de que, llegado el momento, le gustaría formar una familia con ella. Sin embargo, cree que todavía es pronto para las dos. Primero, porque se están conociendo. Van sin prisa, pero sin pausa, descubriendo sus sentimientos. Dejándose llevar. Y, en segundo lugar, porque no es el momento para ninguna de las dos.

El confinamiento les ha cambiado la vida. A primeros de año habían hablado de montar un vivero de flores exóticas. Pero ahora tienen que volver a hacer números, renegociar el alquiler del espacio que habían visto a las afueras de Madrid para cultivar este tipo de plantas que necesitan unas condiciones especiales.

A esta incertidumbre hay que añadir que Marita se acerca a los 30 años y su pareja, Cristina, tiene ya 33 años. El dichoso reloj biológico que no entiende de crisis, de números, ni de sueños aplazados.

Mientras Marita me comentaba estas cosas se me vino a la cabeza el tema de la congelación de óvulos. Así que le hablé de mis pesquisas al respecto. Creo que a Marita le puse ante sus ojos un mundo de posibilidades que no había imaginado. Ella ha oído hablar de estas cosas como todo el mundo. Un día cae un artículo en tus manos y lo lees por curiosidad más que por otra cosa. Son cosas que están ahí, pero no las ves para ti.

Yo le dije que Juan Luis y yo también estamos estudiando esta posibilidad. Por eso podía ofrecerle la información que tengo. Le comenté que es una técnica segura que permite congelar los óvulos y recuperarlos en las mismas condiciones inalteradas porque conservan todas las propiedades de los óvulos jóvenes, como es el caso de ambas, con independencia del momento en que decidan utilizarlos. Le dije también que esta técnica mantiene las mismas oportunidades de éxito de quedar embarazada que en el momento de la vitrificación. E, incluso, permite la posibilidad de no utilizarlos si no quieres. En definitiva, una técnica ideal para Marita y para Cristina si acaban consolidando su relación y los números del vivero salen.

Les recomendé que se informaran bien porque las dos pueden congelar sus óvulos ahora que todavía están en una edad adecuada. Estoy contenta porque al despedirnos Marita estaba muy animada. Deseando contarle a Cristina nuestra conversación. Al día siguiente me llamó por teléfono para decirme que a Cristina le ha parecido una idea fabulosa y que ya están buscando más información.

Sin duda, es el mejor camino a seguir para ellas. Es un seguro para su futuro.

Maternidad a salvo de incertidumbres

Maternidad a salvo de incertidumbres

Maternidad a salvo de incertidumbres. Este es el momento de retomar nuestras reflexiones sobre la posibilidad de congelar mis óvulos porque no olvidemos que el reloj biológico de una mujer no entiende de crisis. Sigue su camino inexorablemente.

¡Bueno! Parece que poco a poco vamos retomando nuestra vida con cierta normalidad, aunque también es cierto que el mundo que conocemos se ha transformado durante la pandemia de la Covid-19. Y cuando hablo de nuestro mundo, me refiero también a nosotros mismos como personas y dentro de nuestras circunstancias personales.

Ya os he comentado en otra ocasión que, durante este tiempo de confinamiento, mi pareja, Juan Luis y yo, hemos reflexionado mucho sobre temas trascendentales. Y uno de ellos ha sido la posibilidad de formar una familia. Afortunadamente, los dos estamos sanos y, a priori, no tendríamos problemas para afrontar este reto a nivel sanitario. Sin embargo, como decía antes, el mundo al que salimos es mucho más incierto y, se nos presenta como una variable más a tener en cuenta cuando decidamos dar un paso que marcará nuestras vidas para siempre.

Este es el momento de retomar nuestras reflexiones sobre la posibilidad de congelar mis óvulos porque no olvidemos que el reloj biológico de una mujer no entiende de crisis. Sigue su camino inexorablemente. Por lo tanto, la vitrificación de óvulos nos parece una opción cada vez más interesante.

Yo soy joven y estoy en el mejor momento de mi fertilidad. Recordemos que la vida fértil femenina dura menos de 30 años. Son tres décadas en las que las mujeres podemos ser madres. A los 14 años la mayoría de mujeres ya hemos empezado a ovular, pero a partir de los 44, las posibilidades biológicas de ser madre son muy bajas. Esto no significa que sea imposible quedarse embarazada.  Seguro que todos conocemos casos de mujeres que creían estar en la menopausia y cuando han ido al médico para comprobarlo, se han encontrado con que estaban embarazadas sin habérselo propuesto. Pero esta no es la mejor opción, teniendo otras edades en las que la maternidad, no solo es más probable de conseguir, sino que nuestros óvulos son de mejor calidad. Un factor que nos parece trascendental. Hablamos de una nueva vida.

Así pues, nos encontramos ante la paradoja de que a partir de los 14 años y hasta los 30 somos más fértiles y la calidad de nuestros óvulos es mejor. Pero suele coincidir con el momento de nuestras vidas en que ser madres no está entre nuestras prioridades. Generalmente, por motivos profesionales. Esto era así en la ‘normalidad’ que conocíamos hasta ahora. Así que, tal y como se presenta el futuro, -que más futuro, es ya nuestro presente-, está claro que las mujeres tenemos un factor negativo más que añadir al que nos proporciona el rigor de nuestro reloj biológico.

Francamente, Juan Luis y yo, no sentimos que este momento sea el más adecuado para plantearnos formar una familia. No sabemos si habrá un rebrote. No sabemos si podremos mantener nuestros trabajos como hasta ahora. E incluso, aunque podamos mantener nuestro status, de lo que sí estamos seguros es que las condiciones de vida no van a ser fáciles para casi nadie.

Pero, a pesar de las dificultades, tenemos a la ciencia y a la tecnología de nuestro lado. Creemos que somos afortunados porque tenemos la posibilidad de eliminar de nuestras vidas un factor más a las preocupaciones que tenemos todos. Vitrificar mis óvulos nos ofrece la posibilidad de iniciar ese camino juntos cuando realmente sintamos que es el momento de intentar quedarme embaraza. Y lo mejor aún, contando con unos óvulos de la calidad de mi etapa de máxima fertilidad. Con el añadido de que este momento puede coincidir con una etapa de mayor estabilidad, tanto en el mundo exterior, como en el nuestro como pareja. La vitrificación nos ofrece posibilidades similares de embarazo habitual sin la carga emocional que ahora no podemos asumir.

Juan Luis y yo creemos que liberarnos de este peso añadido nos acercará todavía más como pareja porque no nos veremos influenciados por variables que podemos manejar. De esta forma, podremos generar las mejores condiciones en la que recibamos a nuestros hijos sin factores adicionales negativos que nada tienen que ver con el amor, la entrega y la devoción que debe guiar a cualquier persona cuando da ese paso tan importante, como es el de dar vida.

Hasta pronto, Alicia.

Ser padres después de superar el cáncer

Ser padres después de superar el cáncer

¿Ser padres después de superar el cáncer? Cuando nos enfrentamos a él, todas nuestras fuerzas se dirigen a superarlo con éxito, por supuesto que sí, pero ello no tiene por qué suponer una traba para pensar en el futuro.

Aquí estoy de nuevo, amigos. Compartiendo mis reflexiones sobre la familia, la maternidad y las posibilidades que nos ofrece la tecnología para que decisiones tan importantes como esta no estén condicionadas por factores que no podemos controlar.

Digo esto al hilo del caso de una pareja amiga mía que está pasando por un momento muy complicado. Alfonso está luchando contra el cáncer desde hace algunos meses. Afortunadamente, su coraje y los tratamientos están surtiendo efecto positivo, pero qué duda cabe que una situación de esta magnitud nos hace reflexionar sobre cosas que, hasta ahora, no estaban en nuestros planes.

Este es el caso de Alfonso y Sandra, como os comento, unos buenos amigos que han visto cómo su vida ha cambiado de forma drástica y, además, en un momento en el que estaban planteándose ser padres.

Y es que cuando nos enfrentamos a una enfermedad como el cáncer, todas nuestras fuerzas se dirigen a superarlo con éxito, por supuesto que sí, pero ello no tiene por qué suponer una traba para pensar en el futuro. Es más, creo que debemos hacerlo como medida terapéutica para nuestra recuperación.

Después de los primeros momentos, Alfonso y también Sandra, se están resituando en su vida. Gracias a que todo está fluyendo bien, han vuelto a hablar de lo maravilloso que sería formar una familia juntos. Pero evidentemente, ahora no es el momento. Ni tampoco saben cuándo podrán realizar su sueño. Dependerá de la evolución de Alfonso. Cuando me lo comentaron, sentí cierta desolación en sus palabras porque es una posibilidad que contemplan muy lejana y a veces, hasta poco probable.

Así que se me ocurrió decirles que ando investigando sobre las posibilidades que ofrece la vitrificación de óvulos. Al principio, me miraron con sorpresa porque no se lo habían planteado, ni siquiera habían leído sobre ello. Era un tema que no suscitaba su interés. Pero me hizo mucha ilusión ser útil para mis amigos en este momento y les ofrecí la información que he recopilado hasta ahora.

Les dije que la congelación de óvulos es una técnica sencilla y cómoda. Un factor que siempre es importante, pero para nuestra amiga Sandra, es mucho más relevante porque ahora más que nunca, sus fuerzas están puestas en ayudar a Alfonso. Lo último que podría pensar es en involucrarse en un proceso complicado que añadiera más estrés a la difícil situación por la que están atravesando. Así que este primer factor suscitó su interés en seguir informándose sobre este proceso.

A pesar de esta ventaja, a Sandra y Alfonso les suscita cierta suspicacia el que pueden estar congelados los óvulos y cómo serán las condiciones en las que se han mantenido cuando ellos puedan ser padres. Les comenté que el estado de conservación es óptimo en todo momento, porque se preservan con ‘toda su juventud’. Es decir, que, aunque Sandra cumpla años, sus óvulos mantendrán la edad que tenían cuando fueron congelados. Ahora tiene 31 años, una edad fantástica para someterse a este proceso.

Este aspecto ha sido muy tranquilizador para ellos, porque, al margen de tener que esperar a que Alfonso esté plenamente restablecido, ellos no quieren estar condicionados por el factor tiempo inmediatamente después del tratamiento de él. Ambos quieren estar seguros de que el momento elegido será bueno para los dos, a nivel clínico, mental e incluso, laboral. Porque si algo quieren tener claro, es que formar una familia no sea una ‘obligación’ porque se pasa el tiempo, porque los óvulos presentarán otras condiciones o porque teman una posible recaída de Alfonso.

Después de comentarles todos estos factores me sentí muy reconfortada porque me di cuenta que les había llevado un soplo de tranquilidad y de alegría. ¡Qué bueno ser útil para mis amigos en un momento tan complicado! Cuando prácticamente habían desechado la posibilidad de ser padres, entre otras cosas, porque les da miedo pensar en el futuro.

Allí les dejé planificando ese momento tan hermoso, como es el de formar una familia y hacerlo cuando ambos estén preparados les ha llenado de ilusión. Sin duda, la tecnología está jugando una gran baza en su favor. Y la congelación de óvulos es una de ellas. Otra más.

Hasta pronto. Alicia.