Mi madre me regaló la conservación de óvulos

Mi madre me regaló la conservación de óvulos

Me llamo Cristina y tengo 28 años. Nunca había oído hablar de la “preservación de la fertilidad”, y hasta hace pocos meses, no entendía la importancia que mi madre le daba a que me hiciese las pruebas para conocer mi reserva ovárica, ni su insistencia en acompañarme al ginecólogo para valorar mi fertilidad. Hasta que no me contó su historia personal y cómo había marcado su vida, no entendí lo importante que era lo que estaba haciendo por mí.

TOTALMENTE AJENA A LOS TEMAS DE FERTILIDAD

¿Y cómo empieza mi historia? Como ya os he contado, tengo 28 años, y desde hace poco trabajo de azafata en vuelos transoceánicos. Mi estilo de vida, horarios, comidas, entradas y salidas, son algo caóticos en estos momentos. No tengo novio ni tiempo para tenerlo, y hasta ahora, reconozco que tenía poco interés, información y ganas de saber nada sobre la fertilidad. Y menos de la maternidad…. Hasta que mi madre me empezó a insistir.

Cada vez que hablaba con ella, me decía que tenía que ir al ginecólogo, que era bueno revisarse y ver en qué momento de mi vida fértil estaba etc etc. Yo la verdad que no le hacía ni caso. Me considero una persona joven con mucho tiempo por delante como para estar preocupada por esos temas. Ella insistió e insistió y finalmente me contó su historia.

MADRE JOVEN… Y MENOPAUSIA PRECOZ

Mi madre me tuvo cuando era muy jovencita, con 23 años. Fue madre soltera y ha sido siempre una madre 10, entregada a mi felicidad desde que yo recuerdo, y algo marcada por el duro momento que vivió cuando tuvo que afrontar la maternidad sin la persona que quería a su lado, que la abandonó al poco tiempo de conocer el embarazo… por lo que yo no he conocido nunca a mi padre biológico.

Pero al que sí que he conocido y adoro, es al marido actual de mi madre, que para mi es realmente mi padre, ya que conoció a mi madre cuando yo tenía 7 meses y me ha criado como a una hija. Toda mi vida les pedí un hermanito, y yo sentía que aquello les incomodaba y entristecía, pero nunca pregunté por qué.

La razón es que mi madre tuvo menopausia precoz, es decir, que dejó de tener óvulos, de ovular y de tener la regla, súper joven. Con menos de 30 años, ya no tenía la regla. Aquello le afectó mucho, ya que le habría encantado volver a ser madre. Ella nunca se planteó ninguna otra opción que no fuera la de ser madre de manera natural, por lo que así fue cómo yo me quedé de hija única, y ella con el sueño “frustrado” de volver a ser madre.

ELLA ME LO REGALÓ

Fue tras contarme todo esto, que decidí ir con ella al ginecólogo y hacerme las pruebas de fertilidad. Y ante mi total sorpresa, me encontré con que estaba prácticamente en pre-menopausia, con unos índices de la hormona antimulleriana bajísimos: casi no tengo reserva ovárica. El médico nos lo dijo muy claro: si quieres ser madre en un futuro con tus óvulos, es ahora o nunca.

Y así fue como en cuestión de días decidí preservar mi fertilidad. Mi caso no ha sido sencillo: he tenido que realizarme 3 tratamientos porque me sacaban muy poquitos óvulos en cada tanda (por mi baja reserva y respuesta) pero he conseguido reunir mis 9 ovulitos, que ya descansan vitrificados por si algún día los necesito. Esto no quiere decir que seguro me quede embarazada con ellos, ¡pero desde luego que sin ellos no tendría ninguna oportunidad!

Por este motivo, nunca le daré suficientemente las gracias a mi madre por haberse preocupado por mi y haberme insistido tanto en que me informara y me revisara. Yo nunca lo hubiera imaginado, y todavía hoy estoy sorprendida de todo lo que me ha ocurrido. Me ha hecho el mejor regalo de mi vida.