¿Y si mis óvulos dan la felicidad a otros?

¿Y si mis óvulos dan la felicidad a otros?

El otro día yendo en el metro me hice esta pregunta en mi cabeza al escuchar una conversación entre 2 chicas que iban sentadas a mi lado. Una de ellas estaba bastante triste porque le estaba comentando a su amiga que ella y su marido no podían tener hijos. Ella había pasado por un tratamiento de quimioterapia hacía tiempo y esto se había llevado por delante la posibilidad de ser madre de manera natural, puesto que, en aquel momento, había tanta urgencia, que no hubo tiempo de buscar alguna alternativa para preservar sus posibilidades de ser madre en un futuro. Decía que a medida que pasaban los años le daba más pena no haber podido formar una familia, que se le iban los ojos detrás de todos los bebés.

Como os digo, yo iba sentada junto a ellas y pude escuchar esta conversación perfectamente. Y pensé en el tema de la vitrificación de óvulos. ¿Y si una mujer joven como yo congelara sus óvulos y los donara a un banco de óvulos para que otras mujeres pudieran hacer su sueño realidad? ¡Qué buena idea! ¡Otra ventaja más que ofrece la congelación de nuestros óvulos! Me parece toda una demostración de solidaridad con otras mujeres. Además, facilita el proceso de donación de óvulos porque evitamos la necesidad de sincronizar los ciclos menstruales de las donantes y las receptoras, como ocurre en los ciclos de ovodonación en fresco.

Pienso que si cuando congelamos nuestros óvulos destinamos una parte a esta posibilidad, estamos facilitando también la creación de bancos de óvulos. ¡Qué manera más bonita de reducir listas de espera para recibir óvulos donados!

Imagino la cantidad de mujeres que por culpa de la pandemia han tenido que retrasar este momento para poder ser madre. Definitivamente, la congelación de óvulos me parece una manera más de contribuir a que el mundo no se detenga, de que la felicidad de otras personas también es cosa nuestra. Este es el verdadero significado de la solidaridad.

¡Voy a seguir investigando sobre esto y os lo cuento!

 

 

 

 

¿Cuántos óvulos debo congelar?

¿Cuántos óvulos debo congelar?

Seguimos hablando de Micaela, la amiga de mi hermana Carmen, la que tiene un niño- Rubén- porque un día tomó la decisión de congelar sus óvulos. Si no te acuerdas, lee este post donde te cuento la historia de Micaela y Rubén- otra historia de amor de madre que comenzó con una buena decisión: congelar sus óvulos.

Como soy tan ‘preguntona’, aprovechando que hemos coincidido en el cumpleaños de mi hermana, le pedí que me contara más cosas sobre la congelación de óvulos. Le dije que me estoy informando y que conozco varios casos a mi alrededor de mujeres que han decidido su momento adecuado para ser madres.

“¡Pregúntame todo lo que quieras!”, me dijo. Así que, le pregunté: “Oye, Micaela, hay una cosa que no tengo clara. ¿Cuántos óvulos es bueno congelar por si te decides después a ser madre?”.

Según me comentó Micaela, una de las cosas que comprobaron cuando ella pasó por este proceso fue su nivel de fertilidad. Ella me confirmó lo que ya sabemos, que lo ideal es ser menor de 35 años porque probablemente, la reserva ovárica será mayor. Me dijo también que hay un registro de la Sociedad Española de Fertilidad con mucha información interesante sobre preservación de la fertilidad.

¡No tenía ni idea de que existiera este registro! ¡Me parece genial! Esto es un plus más de garantía y seguridad detrás de nuestra decisión de congelar nuestros óvulos. Lo digo para los que todavía piensan que esto es ‘cosa de magia’. De magias nada, ciencia, ciencia y ciencia a favor de la libertad de las mujeres. ¡Me encanta!

Micaela me comentó que, normalmente, en el proceso de congelación se suelen obtener entre 8 y 10 óvulos. Así que, siempre es recomendable pasar por 2 o 3 ciclos. Ella pasó por 2 ciclos para asegurarse bien. Sin embargo, no es imprescindible, si no quieres o no puedes. Como me dijo Micaela: “Siempre es mucho mejor tener, aunque sea un óvulo congelado que no tener ninguno y cuanto antes te decidas, conservarás los mejores y de mayor calidad”.

En su caso, la prueba la tenemos en Rubén. Un niño precioso y feliz, que ha hecho realidad el sueño de Micaela: ser madre cuando ella ha elegido su mejor momento.

¡Buff! ¡Aquí hay mucho que preguntar todavía! Pues nada, siempre tendremos a Micaela para que nos solucione todas nuestras dudas.

 

 

 

 

Mi proyecto de vida: familia monoparental

“Cada vez tengo más claro que las mujeres que deciden congelar sus óvulos son mujeres de las que se puede aprender mucho. Demuestran estar seguras de sí mismas y toman decisiones después de valorar bien pros y contras. Son mujeres con alta capacidad para liderar su propia vida. ¡Todo un ejemplo!”.

Esto estaba comentando mi hermana Carmen al hilo de su amiga Micaela, que tiene un niño de 6 años y lo tuvo gracias a que utilizó los óvulos que previamente había congelado, como unos 5 años antes o así. Rubén, que así se llama el pequeñín, es un niño feliz porque tiene lo principal: una madre entregada que tuvo visión de futuro y supo hacer las cosas bien.

Os cuento. Micaela fue siempre una chica especial. Nunca quiso tener ‘una pareja porque sí’. Por un ‘es que se te pasa la edad’. Por un ‘a ver si al final te vas a quedar sola por ser tan especial’. Mi hermana Carmen me comentaba que siempre fue así desde que eran pequeñas. Así que cuando un día decidió congelar sus óvulos por si acaso quería formar una familia monoparental, la verdad es que a su familia no le sorprendió. Es de esas decisiones que se catalogan como ‘de mujeres valientes y seguras que tienen las ideas superclaras’. Bueno, pues sí…Y no.

Micaela, como todo el mundo, es también vulnerable y también tiene miedos. La diferencia es que ella se asesoró muy bien antes de dar el paso. Acudió a una clínica especializada en este tipo de procesos. Según me cuenta mi hermana Carmen, lo que terminó de decidir a Micaela, no solo fue comprobar lo sencillo, rápido e indoloro que es el proceso- es que ni siquiera interrumpe tu vida normal- sino el acompañamiento humano que recibió en todo momento.

En esta clínica especializada en congelación de óvulos le explicaron que sí, que formar una familia monoparental es un reto porque te cambia la vida, pero que el poder de adaptación del ser humano es tal, que ‘si se quiere, se puede’. Y hay otro factor todavía más importante que la ayudó a decidirse, que es precisamente eso, la posibilidad de congelar sus óvulos en una edad estupenda (entonces Micaela tenía 29 años). Este factor le daría tiempo para pensar bien lo que quería hacer en un futuro. Una decisión que no la obligaba a ser madre si finalmente no se decidía. Una decisión que, incluso, podía beneficiarla si cambiaban sus planes de formar una familia tradicional, o ¿acaso no podía utilizar estos óvulos para inseminarlos con su supuesta pareja en el momento que ellos decidieran?

Micaela salió de esta primera consulta con todas estas ideas en la cabeza y con una sensación de seguridad y tranquilidad que era ese plus que le faltaba para decidirse. Unos días después pidió cita en esa clínica para comenzar el proceso de congelación de sus óvulos. Hoy, años después, es la mamá de Rubén. Un niño que ha traído toda la felicidad del mundo a su madre que lo tuvo porque en su día tuvo la certeza de que hacía lo correcto. Y, lo mejor, acompañada en todo momento por profesionales que se lo hicieron fácil. Porque es así de sencillo.

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