Fertilidad y vuelta a la rutina: hábitos que pueden ayudarte a cuidar tu salud reproductiva

Septiembre suele ser sinónimo de nuevos comienzos. Tras el verano recuperamos horarios, retomamos proyectos y volvemos a hacer espacio en la agenda para aquellos asuntos que habíamos dejado en pausa. Para algunas mujeres y parejas, este momento también supone volver a plantearse un proyecto que quizá llevaba meses esperando: buscar un embarazo.

Cuando se habla de fertilidad, es habitual encontrar consejos sobre alimentación, ejercicio o suplementos. Sin embargo, cuidar la salud reproductiva va mucho más allá. La fertilidad depende de numerosos factores y, aunque no existe una fórmula que garantice un embarazo, sí hay aspectos que pueden revisarse antes de iniciar la búsqueda, para afrontarla con más información y tranquilidad.

Más que buscar fórmulas mágicas, la vuelta a la rutina puede ser una buena oportunidad para detenerse y poner el foco en aquello que sí está en nuestra mano: conocer mejor nuestra salud reproductiva, resolver posibles dudas con un profesional sanitario y adoptar algunas medidas preventivas respaldadas por la evidencia científica. Pequeños pasos que sí pueden ayudar a preparar este momento desde el autocuidado y la toma de decisiones informadas.

¿Cómo está nuestra salud reproductiva?

Cuando existe un deseo gestacional, uno de los primeros pasos puede ser realizar una consulta preconcepcional. Aunque todavía muchas personas desconocen en qué consiste, esta visita permite valorar el estado de salud general antes del embarazo e identificar posibles factores que podrían influir durante la gestación o en la fertilidad¹.

Durante esta consulta, el profesional sanitario revisa los antecedentes personales y familiares, las enfermedades previas, los tratamientos habituales y otros aspectos relacionados con la salud ginecológica y reproductiva. En algunos casos, también puede ser una oportunidad para resolver dudas sobre patologías como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico, conocer si existe algún factor de riesgo que requiera un seguimiento específico o planificar el embarazo en las mejores condiciones posibles.

Más que una consulta pensada para quienes tienen dificultades para concebir se trata de una herramienta de prevención que permite anticiparse, resolver dudas y tomar decisiones informadas antes de iniciar la búsqueda.

Precisamente en este contexto suelen abordarse otros aspectos que, aunque a menudo pasan desapercibidos, también forman parte de la preparación para un embarazo. Uno de ellos es la suplementación con ácido fólico. Las principales sociedades científicas recomiendan comenzar a tomarlo, al menos, un mes antes de la concepción, ya que contribuye a prevenir defectos del tubo neural durante las primeras semanas de desarrollo embrionario, un momento en el que muchas mujeres todavía no saben que están embarazadas².

Esta consulta también permite revisar el calendario vacunal. Algunas vacunas, como la de la rubéola o la varicela, si no se han pasado previamente o no existe inmunidad, deben administrarse antes del embarazo. Otras, como la vacuna frente a la gripe o la tosferina, forman parte de las recomendaciones durante la gestación³. Del mismo modo, es importante revisar la medicación habitual, ya que algunos tratamientos pueden necesitar ajustes o alternativas antes de iniciar la búsqueda del embarazo. En cualquier caso, nunca conviene suspender un tratamiento por iniciativa propia sin consultar previamente con el profesional sanitario.

Conocer nuestro cuerpo es conocer nuestra fertilidad

Además de revisar estos aspectos médicos, conocer cómo funciona el propio cuerpo también puede aportar información muy valiosa sobre la salud reproductiva. En este sentido, el ciclo menstrual ofrece muchas más pistas que la fecha de la siguiente menstruación.

La duración de los ciclos, su regularidad o la presencia de síntomas como dolor intenso, sangrados muy abundantes o la ausencia de reglas pueden ser señales que conviene comentar durante una consulta médica. En ocasiones, estas alteraciones pueden estar relacionadas con patologías que afectan a la fertilidad y cuyo diagnóstico precoz puede facilitar un abordaje adecuado.

Conocer el propio ciclo no significa controlar cada día del calendario ni obsesionarse con identificar el momento exacto de la ovulación. Se trata, más bien, de entender cómo responde el organismo y de reconocer aquellos cambios que pueden ayudar a comprender mejor la propia salud reproductiva.

Este cuidado también pasa por recuperar hábitos que favorecen el bienestar general. Mantener un peso saludable, seguir una alimentación equilibrada, como la dieta mediterránea, realizar actividad física de forma regular, dormir las horas suficientes y evitar el consumo de tabaco son recomendaciones que contribuyen al correcto funcionamiento del organismo⁴. Aunque ninguno de estos hábitos garantiza un embarazo por sí solo, sí ayudan a crear un entorno favorable para la salud y forman parte del cuidado integral de la fertilidad.

Cuando el embarazo no llega, también es importante pedir ayuda

Buscar un embarazo no siempre ocurre al mismo ritmo para todas las personas. En algunos casos puede lograrse en pocos meses y, en otros, requerir más tiempo. Saber cuándo consultar con un especialista también forma parte del cuidado de la salud reproductiva.

Las recomendaciones actuales indican que, en mujeres menores de 35 años, conviene consultar con un especialista cuando ha transcurrido un año de relaciones sexuales frecuentes sin anticoncepción y no se ha conseguido el embarazo. A partir de los 35 años, ese tiempo se reduce a seis meses, ya que la edad influye de forma significativa en la fertilidad femenina¹.

No obstante, existen situaciones en las que puede ser recomendable acudir antes, como la presencia de ciclos muy irregulares, antecedentes de endometriosis, cirugías ginecológicas, enfermedades que puedan afectar a la fertilidad o factores masculinos conocidos. Lejos de generar preocupación, consultar a tiempo permite valorar cada caso de forma individualizada y resolver dudas con información basada en la evidencia.

Al igual que planificamos otros aspectos importantes de nuestra vida, dedicar tiempo a cuidar la salud reproductiva también puede ayudarnos a afrontar este proceso con mayor confianza y tranquilidad. Porque, aunque no existe una fórmula para conseguir un embarazo, sí existen herramientas e información que permiten recorrer este camino de una manera más consciente.

 

Referencias:  

  1. Prepregnancy Counseling. Pubmed. (s. f.). https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30575679/
  2. Suplementos en embarazadas: controversias, evidencias y recomendaciones https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/infMedic/docs/vol34n4_Suplementos.pdf. (s. f.). Ministerio de Sanidad.
  3. Calendario común de vacunación e inmunización a lo largo de toda la vida (s.f.) Ministerio de Sanidad. https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/calendario/docs/CalendarioVacunacion_Todalavida.pdf
  4. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. (2022). Recomendaciones dietéticas para la población española. Ministerio de Consumo. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/RECOMENDACIONES_DIETETICAS.pdf 

Hábitos saludables para cuidar tu fertilidad de forma natural

 

Cuando hablamos de fertilidad, muchas veces pensamos directamente en tratamientos médicos o en técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, antes incluso de llegar a ese punto, o como complemento a él, hay algo que también forma parte del proceso: nuestro estilo de vida. 

La forma en la que nos alimentamos, descansamos, gestionamos el estrés o nos relacionamos con nuestro propio cuerpo puede influir en la salud reproductiva. No se trata de establecer reglas estrictas ni de asumir responsabilidades individuales sobre algo tan complejo como la fertilidad, sino de entender que pequeños hábitos cotidianos pueden contribuir al bienestar general… Y, con ello, también al reproductivo. 

Cuidar la fertilidad de forma natural no garantiza resultados, pero sí puede ayudarnos a transitar este camino desde un mayor equilibrio físico y emocional. 

El impacto del estilo de vida en la fertilidad 

La fertilidad está influida por múltiples factores, muchos de ellos biológicos o médicos. Pero también sabemos que ciertos hábitos pueden afectar a la calidad ovárica, la ovulación o la calidad del esperma. 

Diversos estudios han observado que factores como la alimentación, el peso corporal, el consumo de sustancias o el nivel de estrés pueden tener un impacto en la función reproductiva¹. Por ejemplo, mantener un índice de masa corporal dentro de rangos saludables se asocia con una mejor regulación hormonal, mientras que tanto el bajo peso como el sobrepeso pueden alterar la ovulación. 

Además, el estilo de vida no solo influye en la probabilidad de concepción, sino también en cómo se vive el proceso. Sentirse físicamente bien, con energía y equilibrio, puede marcar una diferencia importante en el bienestar global. 

Alimentación y fertilidad: más allá de una dieta concreta  

No existe una “dieta de la fertilidad” universal, pero sí hay patrones alimentarios que se asocian con una mejor salud reproductiva. 

Una alimentación variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables y cereales integrales, puede favorecer el correcto funcionamiento del organismo. Algunos nutrientes como el ácido fólico, el hierro, el zinc o los ácidos grasos omega-3 han sido relacionados con la salud reproductiva². 

Más que centrarnos en alimentos concretos, suele ser más útil pensar en hábitos sostenibles en el tiempo: comer de forma regular, priorizar alimentos frescos y reducir el consumo de ultra procesados. 

También es importante recordar que la relación con la comida debe ser saludable, evitando enfoques restrictivos que puedan generar estrés o culpa. 

Movimiento y descanso: encontrar el equilibrio  

La actividad física moderada también forma parte de un estilo de vida saludable. Mantenerse activo puede ayudar a regular el metabolismo, mejorar la circulación y contribuir al equilibrio hormonal. 

Sin embargo, como ocurre con muchos aspectos relacionados con la fertilidad, el equilibrio es clave. El ejercicio excesivo o muy intenso, especialmente si va acompañado de una ingesta calórica insuficiente, puede tener el efecto contrario y alterar el ciclo menstrual³. 

El descanso, por su parte, es otro pilar fundamental. Dormir bien no solo influye en la energía diaria, sino también en la regulación hormonal y en la gestión del estrés. 

El papel del estrés en el proceso 

El estrés no es la causa directa de la infertilidad, pero sí puede influir en cómo responde el cuerpo y en cómo se vive el proceso. 

Atravesar dificultades reproductivas suele implicar incertidumbre y, en muchos casos, una carga emocional importante. En este contexto, aprender a identificar y gestionar el estrés puede ser de gran ayuda. 

Algunas estrategias como la respiración consciente, la práctica de mindfulness o simplemente reservar espacios de descanso pueden contribuir a generar mayor bienestar. Estudios en el ámbito de la psicología de la reproducción sugieren que reducir los niveles de estrés puede mejorar la calidad de vida de las personas en búsqueda de embarazo⁴. 

Existen otros factores cotidianos que también pueden influir en la fertilidad y que, en ocasiones, pasan desapercibidos. El consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias se ha asociado con una menor calidad reproductiva tanto en hombres como en mujeres, por lo que reducir o eliminar estos hábitos puede ser una medida importante dentro del cuidado global de la salud3. 

También es recomendable revisar con profesionales sanitarios cualquier medicación o suplemento, así como realizar controles periódicos que permitan tener una visión completa del estado de salud. En muchos casos, contar con esta información aporta mayor tranquilidad y ayuda a tomar decisiones más informadas durante el proceso. 

Incorporar pequeños cambios en el día a día no debería vivirse como una obligación, sino como una forma de cuidado personal. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo posible y sostenible. 

 

 

 

Referencias:  

  1. FIVClinic. (s.f.). Hábitos de vida y reproducción: cómo el estrés, la alimentación y los tóxicos afectan la fertilidadhttps://fivclinic.es/habitos-vida-reproduccion-como-estres-alimentacion-toxicos-afectan-fertilidad/ 
  2. Quirónsalud. (2025, 20 de mayo).Existe una pauta nutricional para mejorar la fertilidadhttps://www.quironsalud.com/blogs/es/hablemos-nutricion/existe-pauta-nutricional-mejorar-fertilidad 
  3. Sociedad Española de Fertilidad – SEF. (s.f.).Decálogo para potenciar tu fertilidadhttps://www.sefertilidad.net/?seccion=pacientesSEF&subSeccion=consejos 
  4. Rooney, K. L., & Domar, A. D. (2016).The impact of stress on fertility treatmentCurrent Opinion in Obstetrics and Gynecology, 28(3), 198–201. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26907091/ 

 

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