Desmontemos los dichosos mitos de la infertilidad

mujer pensando

Ante la avalancha de desinformación sobre la fertilidad vamos a desmontar los dichosos mitos de la infertilidad, que no ayudan a las mujeres o parejas que están intentando tener un bebé y no lo consiguen y necesitan recurrir a la reproducción asistida

Estrenamos año y seguro que casi todas vosotras tiene una lista de propósitos o deseos para este 2024. Yo repito uno: necesito tener información para poder tomar mejores decisiones, y esto es abarcable a todos los aspectos de la vida. Y por eso hoy quiero que desmontemos los dichosos mitos de la infertilidad.

Las fiestas navideñas están llenas de reuniones familiares, y en muchas de ellas, si tienes más de 30 años, pareja y no tienes niños, alguien te hará la típica pregunta indiscreta, “¿y los niños para cuándo?” Por mucho que pasen los años hay costumbres que no pasan de moda, y aunque esta pregunta no suele hacer gracia a nadie, a unos porque no lo tienen en mente, a otros porque lo tienen en mente y no llega, a otros porque lo tienen en mente, pero no lo quieren contar aún, …se sigue haciendo, y mucho.

Además de la dichosa pregunta, seguro que han sido varios los familiares que te han dado algún truco o consejo sin pedirlo, pero por experiencia te digo que esos consejos no son nada fiables, sino más bien mitos que siguen calando, pero que es hora de desmontar, o al menos intentarlo.

Cuando una pareja intenta conseguir un embarazo y no llega, automática y casi de forma instintiva, se piensa en que el problema lo tiene la mujer, y ahí es cuando empiezan los sentimientos de culpa. Este es uno de los mitos más extendidos:

La infertilidad es cosa de mujeres.

Pero no, la infertilidad no es cosa de mujeres. Este artículo resume perfectamente la incidencia de la infertilidad masculina y femenina; el 40% se atribuye a causas masculinas, otro 40% se debe a causas femeninas y el 20% restante corresponde a causas mixtas.

Entonces, ¿por qué siempre se piensa en la mujer cuando el embarazo no llega?

Como nos comentó la psicóloga Cristina López López, de IVI Madrid y coordinadora del grupo de interés psicológico de la SEF, históricamente ha habido una mayor presión social y cultural sobre la mujer, una herencia difícil de eliminar, y todo lo relacionado con la fertilidad se vincula con nosotras. Es importante no generalizar y reconocer que tanto hombres como mujeres pueden tener problemas de infertilidad y que ambos deben ser estudiados en la evaluación y el tratamiento de la infertilidad de una pareja, y el primero que tiene que admitir esto es el hombre.

Si ya he tenido un hijo no puedo ser infértil.

Este es otro de los mitos que más nerviosa me pone, y es fruto del desconocimiento. Efectivamente una infertilidad siendo madre no es lo mismo que una infertilidad sin serlo, pero no menos importante. La infertilidad secundaria se estima que afecta al 10% de las mujeres, así que no es algo tan poco común como se cree, y aunque solo haya datos de incidencia en mujeres, también puede darse en hombres y puede tener varias causas subyacentes, una de las más importante la edad de la mujer, ya que, como bien sabemos, no es lo mismo quedarse embarazada de forma espontánea con 30, 35 o 40 años.

Si tomo la píldora tendré problemas de fertilidad.

Otro de los mitos más extendido y completamente falso.

La píldora es un anticonceptivo hormonal que deja de tener efecto en cuanto se deja de tomar; es reversible y no provoca esterilidad ni retrasa la futura maternidad. Si una mujer no logra quedarse embarazada después de dejar de tomar la píldora, las causas pueden ser otras y no están relacionadas con la toma de anticonceptivos.  Además, no es necesario esperar un período de tiempo para que el organismo elimine las hormonas de la píldora, ya que estas se metabolizan rápidamente.

Si mi madre no tuvo problemas de fertilidad, yo tampoco los voy a tener.

Falso también. Aunque hay varios factores relacionados con la fertilidad que sí pueden ser hereditarios, como nos explicó en esta entrevista con la doctora Ana Gaitero, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida de la Unidad de Reproducción de Sanitas Hospitales, la mayoría de los casos de infertilidad no tienen una causa genética específica y pueden deberse a una variedad de factores, como problemas hormonales, obstrucciones en las trompas de Falopio, problemas en el útero o el cuello uterino, baja calidad de los espermatozoides, entre otros. Es importante tener en cuenta que la infertilidad a menudo es multifactorial y suele ser una combinación de factores tanto genéticos como ambientales. Si nuestra madre se quedó embarazada a la primera no significa que nosotras lo vayamos a conseguir también, así que, como siempre digo, lo mejor es consultar con un especialista y pedir algunas pruebas, como la reserva ovárica, para saber si tenemos algún tipo de patología que nos dificulte quedarnos embarazada, aunque sea a años vista.

Emociones y tratamientos de reproducción asistida

pareja

Cuando a una mujer o a una pareja se les da un diagnóstico de infertilidad, son muchas las emociones que surgen y más cuando empiezan los tratamientos de reproducción asistida, muchas de estas emociones son negativas. Hablamos con Cristina López López, psicóloga de IVI Madrid y coordinadora del grupo de interés psicológico de la Sociedad Española de la Fertilidad (SEF) sobre cómo manejar estas emociones y aprender a gestionarlas de cara a los tratamientos de reproducción asistida.

 

Emociones y tratamientos de reproducción asistida

Como veis, vamos a seguir hablando de psicología, porque otra de las cosas de las que me habló Cristina López López, psicóloga de IVI Madrid y coordinadora del grupo de interés psicológico de la Sociedad Española de la Fertilidad (SEF), fue de las emociones en los tratamientos de reproducción asistida.

Ya hemos hablado de lo importante que es cuidar la salud mental cuando a una mujer o a una pareja que esta buscando un embarazo se le diagnostica infertilidad; afortunadamente, cada vez hay mayor conciencia social y son muchas las pacientes que ya cuentan con apoyo emocional antes de ir a una clínica, y como ellas mismas dicen, esto les ayuda en la forma de afrontar los tratamientos, pero muchas otras llegan a los centros de fertilidad sin haber asimilado todavía el diagnóstico y con sentimientos de culpa o de frustración por no quedarse embarazadas.

 

Pregunta: ¿Qué tipo de emociones suelen sentir las pacientes?

Respuesta: Las emociones son procesos psicológicos que tienen un papel adaptativo cuándo interpretamos una  situación como amenaza. Las emociones que sentimos ante lo que estamos viviendo está en función de cómo percibamos la situación y las habilidades de gestión emocional que tengamos.

Las emociones son diferentes dependiendo el momento del tratamiento en el que se encuentren. Hay  que tener en cuenta que el hecho de tener que acudir a reproducción asistida para poder cumplir con  nuestro deseo de ser madre, ya conlleva cambios importantes que, en su gran mayoría son estresores que se suman, siendo los más relevantes a nivel económico, a nivel físico y sobre todo a nivel emocional.

Las pacientes suelen percibir los tratamientos como una amenaza para conseguir su sueño. La pérdida de control que sienten se ve reforzada ante muchas variables, como la cantidad de información de aspectos desconocidos que reciben, la administración de medicación que no es agradable o controlar  las expectativas de tener buenos resultados. Pueden sentir indefensión ante la sensación de que no  pueden hacer nada por ellas mismas y tienen que fiarse de personas ajenas para cumplir su sueño.  Esta percepción tiende a que muchas pacientes busquen el control de la situación modificando actividades o situaciones cotidianas como cambiar la alimentación, dejar de hacer deporte, no salir en  exceso… con la idea de que pueda contribuir a un mayor éxito.

Cuando los tratamientos terminan en resultados negativos, las emociones son mucho más difíciles de   gestionar, siendo la rabia, la culpa, el miedo a no conseguirlo nunca o tristeza las más recurrentes.

También hay que mencionar los duelos que se viven en muchas situaciones, que contienen mucho dolor, desesperanza y rabia y que, incluso, hacen sentir la necesidad de abandonar.

 

Pregunta: ¿Cuáles son las recomendaciones básicas, a nivel emocional, que necesita una mujer o una pareja que acude a un centro de fertilidad porque no consigue quedarse embarazada de forma natural?

Respuesta: Lo primero es aceptar la situación, es decir, ser capaz de aceptar con naturalidad las emociones que puedan ir surgiendo, sin culparse, ayuda a superar sentimientos como la frustración, la tristeza y el  miedo.

Ser positivos dentro del realismo. Es importante tener la información suficiente para gestionar las expectativas y confiar en el equipo médico, del mismo modo que es también importante tener respuesta a todas nuestras dudas.

Apoyarse en la pareja, red familiar o social. La comunicación es esencial, así como la empatía y poder compartir los procesos con nuestro entorno más cercano.

Seguir con nuestras rutinas diarias. No se debe de dejar de hacer aquello que nos hace sentir bien como es hacer deporte, viajar, salir con amigos o seguir con nuestra alimentación habitual, siempre  y cuando no tengamos contraindicación médica.

Acompañamiento psicológico. Es importante poder acudir a la unidad de psicología y buscar un profesional que nos ayude a gestionar y nos acompañe en este proceso.

 

Pregunta: Hay estudios que indican que la idea de no poder ser madre influye negativamente en la autoestima de la mujer, en su feminidad, en el entorno laboral o que podrían arruinar su relación de pareja. ¿Cuáles  son los motivos que causan el poder sentirse así a la mujer?¿Se sigue vinculando el éxito de una mujer a su capacidad reproductiva?

Respuesta: Para entender los motivos por los que una mujer afronta este proceso negativamente nos tenemos que remontar a cómo socialmente o culturalmente se nos ha educado. Desde que somos pequeñas, siempre se nos decía el gran potencial que teníamos para ser madres, que era algo innato en nosotras,  y además, durante los primeros años de nuestra juventud y etapa adulta, era un factor que teníamos que controlar porque podía perjudicar a otras áreas de nuestra vida, como el tema laboral, por ejemplo. Para ello, se nos proporcionaba muchos métodos que nos permitían tener el control de “ese poder”, como pueden ser los múltiples anticonceptivos,  como el preservativo, la pastilla anticonceptivas, el DIU, etc…

Cuándo llega un momento de nuestra vida que decidimos que es el mejor momento para ser madres y poder usar ese don que tenemos, ocurre la circunstancia de que no se da con la misma inmediatez que pensábamos. En este mismo momento, una mujer siente que ha perdido el control de algo innato en  ella, y que aparentemente era fácil de conseguir. Por supuesto que esto afecta a la autoestima y a la integridad como mujer, porque una mujer siente que no vale para lo que se esperaba de ella. En  muchas ocasiones, el sentimiento de culpabilidad es evidente.

La pérdida de control y el anhelo de conseguir algo que para ti es importante, hace que una persona empiece a sentir nerviosismo, pensamientos negativos y sobre todo, entrar en un bucle de cómo puedo conseguir mi objetivo y qué puedo cambiar yo para poder conseguirlo. De ahí viene que empecemos a centrar este objetivo, que empieza a estar fuera de nuestro control, como el foco principal de nuestras vidas, dejando en una segundo o tercer plano muchas de las cosas que componen nuestro  entorno social, familiar o laboral.

También hay que decir que el ser madre cumple con un rol importante como es el reconocimiento social  o familiar. En muchos casos, la pareja se ve resentida porque afecta al equipo y el ser madre entra dentro del  proyecto de pareja por lo que también se percibe ese sentimiento de fracaso.

El papel de la pareja es muy importante en este proceso. Es muy importante que se tengan bien asentadas las bases de comunicación, apoyo, empatía… La pareja tiene un papel a veces de indefensión, porque siente que no puede hacer nada por ella, pero también sufren mucho porque su condición de paternidad también se ve afectada y, con frecuencia no reciben la misma presión que la mujer.

Factores que impactan en nuestra fertilidad

Una de cada seis personas, o lo que es lo mismo, entre un 12,6 y un 17,5% de parejas en edad reproductiva en todo el mundo son infértiles, así lo revela un informe de la Organización Mundial de la Salud publicado recientemente. Con estos datos sobre la mesa, hemos querido preguntar a la doctora Amelia Rodríguez Aranda, directora médica del Grupo Eugin, cuáles son los principales factores que impactan en nuestra fertilidad.

El principal factor es de sobra conocido: la edad de la mujer. En España, más del 11% de los nacimientos son de madres de 40 años o más, y la edad media de la maternidad se sitúa casi en los 33 años, un dato que lleva creciendo cada año desde 1975, primer año en el que hay registro, cuando la edad media se situaba en los 28 años. Además, en los últimos años, los partos de mujeres entre los 45 y los 49 años han crecido un 50,6%. Los motivos del retraso en la edad a la que una mujer tiene su primer hijo son, principalmente, sociológicos, por lo que, desde el punto de vista médico, poco se puede hacer, pero sí se puede actuar contra otros factores para prevenir o reducir la infertilidad.

Hay diversas patologías que pueden impactar sobre la fertilidad, como la endometriosis, el síndrome del ovario poliquístico o los miomas uterinos, y si estas se detectan de forma rápida y se incide sobre ellas, se puede ganar mucho tiempo a la hora de conseguir un embarazo, ya sea de forma natural o con técnicas de reproducción asistida.

Se recomienda acudir a un especialista si no se logra un embarazo tras 12 meses manteniendo relaciones con frecuencia y sin protección o 6 meses en el caso de que la mujer tenga más de 35 años, pero también es necesario acudir al ginecólogo/a en caso de tener menstruaciones muy dolorosas o sangrado muy abundante, periodos irregulares, sangrado entre menstruaciones o cualquier otro síntoma que haga dudar. De este modo, será más sencillo detectar patologías que pueden tener un impacto negativo en la fertilidad.

Por otro lado, mantener un estilo de vida saludable, con una alimentación sana, durmiendo un mínimo de 7 horas diarias, practicando ejercicio con regularidad y evitando al máximo el consumo de tabaco y alcohol, pueden ayudar a mejorar la capacidad reproductiva.

La pérdida de control ante un diagnóstico de infertilidad

Hablamos con Cristina López López, psicóloga de IVI Madrid y coordinadora del grupo de interés psicológico de la Sociedad Española de la Fertilidad (SEF) sobre la salud emocional de las pacientes de reproducción asistida y sobre la pérdida de control ante un diagnóstico de infertilidad.

La salud emocional cada vez se tiene más en cuenta en los tratamientos de reproducción asistida, ya que las mujeres, o las parejas que están pasando por este proceso, normalmente sienten una gran cantidad de emociones negativas que no saben o no pueden gestionar. Es muy probable que tengan que pasar algún duelo, ya sea un duelo genético, un duelo por un aborto o el duelo por la no maternidad, cuando hay que poner punto final al tratamiento sin haber cumplido el objetivo, es decir, sin haber podido cumplir el deseo de maternidad o paternidad. También es común experimentar rabia, tristeza, frustración, incertidumbre, culpa…por lo que la ayuda psicológica es recomendable desde que se obtiene el diagnóstico de infertilidad, para que los profesionales puedan ofrecer a las pacientes las herramientas necesarias para poder pasar por este proceso de la forma más llevadera posible.

La pareja cumple un papel muy importante en todo el tratamiento; por un lado, la infertilidad puede ser por ambos miembros de la pareja o solo por uno de ellos, y en este caso, que haya una buena comunicación es de vital importancia para evitar el sentimiento de culpa. Por otro lado, el hombre, al no tener la “carga física” que tiene la mujer, suele adoptar un papel secundario, pero también necesitan tener sus propias herramientas para vivir el proceso y poder ejercer, en muchas ocasiones, de terapeuta, sin olvidarse de que él mismo también necesita pasar sus duelos, superar la posible culpa, …

Un consejo muy valioso que da la psicóloga es no consultar información en Internet, algo que en salud se hace con frecuencia. Existen multitud de foros de consulta que pueden generar sentimientos negativos, además de que la información que se encuentra en la red no siempre es fiable y que la sobre información puede generar ansiedad a los pacientes y hacer que desconfíen de su propio equipo médico.

¿Hay relación entre la estimulación ovárica y el cáncer?

Chica pensando

Hay determinados bulos difíciles de eliminar. Uno de los más extendidos en reproducción asistida habla sobre la relación entre estimulación ovárica y cáncer. A pesar de que hay varios estudios que aseguran que no existe ninguna relación entre la estimulación ovárica y el cáncer, muchas mujeres tienen miedo a someterse a tratamientos que requieran estimulación ovárica por miedo a desarrollar un tumor.

El otro día estaba tomando café con un grupo de amigas y vino también la prima de una de ellas. Quería saber nuestra opinión sobre la congelación de óvulos y puso sobre la mesa un tema que yo creía más que superado, pero algunos bulos son difíciles de parar: ¿hay relación entre la estimulación ovárica y el cáncer?, preguntó. Nos dijo que consultó a su ginecóloga y que le dijo que no había riesgo, pero que, aun así, como había oído hablar del tema, le daba miedo.

Ella tiene 30 años, por ahora no tiene la intención de ser madre, pero no descarta serlo en un futuro, por lo que se está planteando preservar su fertilidad. Ella tiene toda la información, algunas de sus amigas han sido madres a través de la fecundación in vitro, y, como nos dijo, ha consultado con su ginecóloga, pero se fía más de lo que oye por ahí que de la evidencia científica… Y claro, yo me pregunto, ¿cuántas chicas habrá como ella? Chicas que saben que quieren ser madres en un futuro pero que tienen miedo a congelar sus óvulos por habladurías sin fundamento…

Hay varios estudios en los que se evalúa si la estimulación ovárica aumenta el riesgo de desarrollar un cáncer ginecológico (de mama, endometrio, ovario y cuello uterino). Ya sabemos que esta estimulación es necesaria para realizar tratamientos de reproducción asistida, ya sea para la congelación de óvulos como para someterse a una fecundación in vitro. Todos ellos coinciden en que no hay vinculación entre estimulación ovárica y cáncer.

Investigando un poco por internet he encontrado bastante información al respecto, y todo lo que he leído llega a la misma conclusión, los tratamientos de fertilidad no aumentan las posibilidades de desarrollar un cáncer ginecológico. Ya sé que vais a decirme que internet no es un buen sitio para buscar información, y menos médica, lo cual es cierto en parte; en Internet hay mucha información errónea, pero hay que saber buscar, y sólo hay que fiarse de fuentes médicas acreditadas, y eso he hecho. En este artículo, publicado en la web de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO por sus siglas en inglés), se resumen, en un lenguaje cercano, los estudios que se han hecho al respecto, resolviendo todas las dudas que puedan surgir sobre la vinculación entre tratamientos de fertilidad y cáncer.

En primer lugar, hay que recordar que muchos cánceres ginecológicos están vinculados con las hormonas, de ahí que el bulo se haya extendido como la pólvora, pero esto no quiere decir que la estimulación ovárica sea la causante de la aparición de un tumor. Tampoco hay evidencias que indiquen que las mujeres que han pasado un cáncer de mama y que reciben estimulación ovárica para intentar quedarse embarazadas tengan más riesgo de que se reproduzca el tumor[1].

Sobre lo que si hay estudios es sobre la posible vinculación entre infertilidad y cáncer, ya que muchas de las enfermedades subyacentes que causan esta infertilidad pueden aumentar el riesgo de desarrollar un tumor[2].

Sabéis lo insistente que soy con la información; cuanto más conocimiento y más datos tengamos podremos tomar mejores decisiones, y esto es especialmente importante en el caso de la salud. Por eso me cuesta entender que en 2023 haya mujeres que tomen decisiones que van a condicionar, y mucho, su vida, basándose en cosas que “oyen por ahí.”

Recordad, ante la duda, lo mejor es siempre consultar con un profesional sanitario, que nos informará, desinteresadamente, de los posibles riesgos de someternos a cualquier tipo de intervención, con datos fiables y basándose en la evidencia científica. Y, por si a alguien le queda alguna duda, la congelación de óvulos no disminuye la fertilidad, ni la reserva de óvulos ni adelanta la menopausia, ya que es un procedimiento por el que se recogen los óvulos que se perderían en una menstruación, de ahí la importancia de hacerlo antes de los 35 años, porque la calidad de estos disminuye a partir de esa edad, pero esto ya os lo sabéis…

[1] https://www.cancer.org.au/clinical-guidelines/cancer-fertility-preservation/options-for-treatment/ovarian-stimulation

[2] https://med.stanford.edu/content/dam/sm/urology/JJimages/publications/Risk-of-cancer-in-infertile-women-analysis-of-us-claims-data.pdf

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